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domingo, 11 de abril de 2010

Villa romana La Olmeda (Pedrosa de la Vega)


Megaestructura que alberga la villa

La frase “los labradores y albañiles han sido los grandes arqueólogos de este país” de la periodista Nieves Concostrina en las ondas de RNE ha sido la originadora de esta nueva entrada.

Si bien es cierto que la arqueología es una ciencia cimentada por los descubrimientos casuales y no es menos verdad que, dado nuestro pasado, el subsuelo de la mayoría de provincias españolas es susceptible de albergar un tesoro escondido fruto de otras épocas, no deja de resultar extraño encontrar en plena provincia palentina los restos de una enorme construcción romana conservados gracias al tesón de la Diputación y a la determinación de su descubridor, Javier Cortes, para que los frutos de las excavaciones no fueran “expoliados” por la Administración, como ya ha pasado tantas otras veces en el pasado.

Placa conmemorativa

Estamos hablando de la sorprendente villa romana La Olmeda, situada en la pequeña población de Pedrosa de la Vega, a unos cinco kilómetros de Saldaña.

Plano de la villa (vía)

Sorprendente por sus enormes dimensiones y también porque, según los entendidos, posee en sus suelos la representación más importante de mosaicos del Bajo Imperio Romano (siglo IV d.C.) del mundo romano hispánico.

Diferentes tipos de mosaicos que ofrece la villa

Así narraba Javier Cortes, fallecido a principios del 2009, el descubrimiento de los primeros restos de esta villa romana a la revista Carrión:
Recuerdo el día y la hora. Fue el 5 de julio de 1968, a las siete y cuarto de la tarde. Después del trabajo, estábamos Avelino Palacios, que falleció hace tiempo, y yo rebajando un terreno para ponerlo en regadío y apareció un bloque de piedra que resultó ser parte de un muro; bajamos con una azadilla por uno de los lados de ese bloque y a medio metro de profundidad encontramos algo que parecía una piedra. En un primer momento no sabíamos qué era porque estaba ennegrecida, pero Avelino se fijó en unas rayitas y en unos dibujos en forma de arco. Al día siguiente, por la mañana, volvimos con un cuchillo para raspar la supuesta piedra y descubrimos un mosaico.

Uno de los mosaicos conservado íntegro (V-18)

Tras este descubrimiento, Javier Cortés, périto agrónomo de profesión reconvertido en fortuito arqueólogo, no dudó en dedicar su vida a la investigación, excavación y conservación de los restos encontrados en su finca palentina.

Mesa demostrativa de creación de mosaicos

Durante los primeros doce años, respaldado por el alcalde de la población y también por la Diputación de Palencia, para evitar que los restos encontrados fueran trasladados a Madrid para su estudio y posterior exhibición, Javier Cortés corrió con los gastos de la excavación, incluido el levantamiento y conservación de los primeros mosaicos encontrados, y también con la construcción de los primeros edificios protectores de los agentes climatológicos.

Carteles informativos en tres idiomas y braille

Posteriormente, el siete de mayo de 1980, donó la villa La Olmeda y el terreno dónde se ubica a la Diputación, poniendo como única condición que la explotación se mantuviera en su localización original.

La sala grande del fondo a la derecha se cree que fue
el "triclinium" o comedor principal de la villa (V-32)

Las excavaciones y conservación continuaron hasta 1984, fecha en la que se inauguraron y se abrieron al público la villa romana y el museo de interpretación, situado en la iglesia parroquial de la cercana población de Saldaña, donde nació, vivió e incluso fue alcalde el descubridor de la villa.

Exposición "in situ" de los diferentes materiales
constructivos encontrados

Hasta el año 2004, el numero de visitas ascendía ya a 800.000 y el quince de octubre de 2005 las instalaciones volvieron a cerrar para acometer un gran proyecto de adecuación del yacimiento, que le confirió su aspecto actual.

Sala absidada (V-25)

La villa romana La Olmeda vuelve a estar abierta al público desde el tres de abril de 2009, fecha en la que es visitable toda la extensión de alrededor de 4.400 metros cuadrados que ocupan tanto la vivienda como los espacios anexos.

Especie de alcoba con un bello mosaico geométrico (V-09)

En la primera inauguración se podía pasear sobre el yacimiento a través de unas pasarelas elevadas “provisionales” plagadas de tubos y tablones. En ésta segunda, se ha perdido la posibilidad de admirar los mosaicos desde tan arriba, perdiendo perspectiva, pero se ha ganado en espacio a mostrar y en nuevas tecnologías a la hora de explicar a los visitantes lo que están viendo.

Sala con cuatro hoyos hemisféricos unidos por canales quizá para tinajas que ha llevado a pensar que la sala fuese un despensa-almacén (V-05)

Otro punto negativo es la luz del recinto que resulta plana dificultando el tomar buenas fotografías contrastadas (la mayoría de fotos que circulan por la red están retocadas, incluidas algunas de las nuestras).

Otro triclinium o comedor de la villa (V-13)

En la entrada de la villa romana se nos presenta una proyección sobre una cara de yeso, queriendo representar a uno de los criados de la casa, iniciando así nuestra visita. Si no se es muy rápido en este punto y hay afluencia de público oiremos una y otra vez la locución que acabaremos por aborrecer.

Representación en yeso de un criado de la casa que nos da la bienvenida (V-01)

No hay guías, aunque en la mayoría de los tramos podemos encontrar audiovisuales (quizá un poco infantiles) que nos ayudan a situarnos en el tiempo y el espacio, cosa no tan fácil de conseguir dado que sólo restan los suelos de la edificación .

Sala de proyecciones

La villa era propiedad de una familia de aristócratas que, posiblemente huyendo de la decadencia de la vida en las ciudades, se trasladaron al campo a proseguir con su fructífero negocio de venta de caballos. Allí construyeron su palacio, al más puro estilo imperial romano y dotado con todas las comodidades de la época.

Habitación absidiada dotada de hypocaustum
o sistema de calefacción subterranea radiante (V-16)

Formada por un grupo de edificaciones distribuidas alrededor de un patio central, la principal está dividida en dos partes diferenciadas: la villa propiamente dicha y la zona de los baños, que están comunicadas por un gran pasillo.

Maqueta de la villa

Tras la entrada al edificio, flanqueada por dos torres octogonales, accedemos a un vestíbulo.

Una de las dos torres octogonales (V-37)

Al fondo, dos columnas lo separan de una amplia galería que nos conduce a las habitaciones principales de la mansión.

Sala de entrada a la villa que separaba el vestíbulo de la galería sur del peristilo (V-03).
Obsérvese que había columnas.

Las de mayor importancia, como la alcoba, el gran comedor...

Otra visión del triclinium principal de la villa

... y la sala de recepciones son las más suntuosas y también las que mantienen prácticamente intactos sus impresionantes mosaicos.

Mosaico (V-10)

Mosaico (V-13)

Mosaico (V-15)

De hecho, el del "oecus" o sala de recepciones es uno de los principales mosaicos conservados en España y en el que las diminutas teselas de diversos colores dan forma a escenas de caza, ...

Mosaico con escena de caza (V-14)

Desde otro ángulo (V-14)

... al episodio mitológico del descubrimiento de Aquiles por Ulises en el gineceo de Licomedes en la isla de Skiros...

Mosaico mitológico central en el "oecus" (V-14)


... y a un friso en el que se puede apreciar los retratos de los dueños del palacio entre ánades silvestres heráldicos y delfines.

Uno de los medallones (V-14)

Al otro lado del palacio encontramos la zona de los baños, en la que se conservan el "apodyterium" (vestuario de los baños) y "frigidarium", ambos pavimentados con “opus signinum“, muy propio de la época constructiva.

En esta zona se pueden distinguir tres sectores diferenciados: el sector sur que contiene una gran estancia de planta circular, ...

Baño calentado mediante hypocaustum (B-10)

... calefactada mediante canales radiales, ...

Detalle del hypocaustum (B-10)

Otro detalle más (B-10)

... que tal vez fuera una habitación "templada", y cuatro pequeñas habitaciones anexas, en esta ocasión sin calefacción; ...

Las cuatro pequeñas habitaciones (B-11, B-12, B-13 y B-14)

el sector central que es el acceso al conjunto desde la residencia señorial, que seguramente se hallaba cubierto tal y como apunta la existencia de contrafuertes en el exterior; ...

Detalle del mosaico del "apodyterium" (B-02)

el sector norte donde se ubica la parte termal en la cual encontramos una gran sala cuadrada con esquinas curvas que parece ser el "apodyterium", que dispone además de una bañera fría, tipo "descensio"; ...

La zona norte de los baños: "apodyterium" (B-02), "frigidarium" (B-03) y dos salas (B-08 y B-09)

un habitáculo más pequeño que creen que se usó como "latrinae" (retretes) por su profundo canal de desagüe; ...

Las "laetrinae" con su canal de desagüe (B-05)

un ámbito protegido con cubierta, largo y estrecho, y que seguramente fue un "vestibulum" (vestíbulo o zona anterior a la entrada) que precede al acceso al "apodyterium" desde el exterior del edificio.

También se identifican tres bloques, identificados en 1986: un habitáculo cuadrado (B-06) que se cree que es un añadido; un ábside trilobulado conectado con el "apodyterium"; y adosado a las estancias calefactadas, el "praefurnium" (horno) (B-09), que se cree que fue el "propnigeum" termal (almacén donde se ubicaba el horno y el combustible).

Excavando en las inmediaciones, se han descubierto hasta tres necrópolis, donde hay enterramientos de incluso el s.I d.C. y donde se han encontrado numerosos objetos sepultados junto con los restos que pueden verse en el museo monográfico situado en la iglesia de San Pedro de Saldaña.

San Pedro de Saldaña

Son objetos de la vida cotidiana relacionados con las costumbres, el vestir, la religión, utensilios de cocina e incluso herramientas de trabajo, armamento y herrajes de caballos, lo que nos permite aproximarnos un poco más a los pobladores de la villa que, según los estudios, fue consumida por el fuego antes de ser olvidada hasta su descubrimiento en nuestros días.

Horarios e información

Villa Romana La Olmeda
Pedrosa de la Vega (Palencia)

Horario:
De martes a domingo horario continuo de 10:30 a 18:30.
Lunes cerrado incluso en festivos.
Cerrado del 22 de Diciembre al 1 de Enero.
Teléfonos de información y reserva: 979 119 997 / 670 45 01 43.

Precio:
Entrada general 5€.
(Ver foto para más detalles de horarios y precios)

Enlaces:
Folleto (PDF).
Visita virtual en www.villaromanaolmeda.com
Villa Romana de La Olmeda en www.balawat.com.
Ruta XV.Villa Romana de la Olmeda. Saldaña en www.montaña-palentina.com.
Javier Cortes, descubridor de la villa romana de La Olmeda, muere a los 79 años en www.nortedecastilla.es.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Eremitorio rupestre de San Vicente (Vado)


Eremitorio de San Vicente

El eremitismo es una práctica cristiana íntimamente relacionada con el retiro espiritual. Parece que tiene su origen en las persecuciones de cristianos, ya que ermitaño, eremita o anacoreta era el nombre dado desde el siglo III al V a los cristianos que huyendo de las persecuciones y para entregarse a la vida contemplativa y penitente sin sujeción a un orden jerárquico, se refugiaron en los desiertos de Tebaida y otros parajes aislados como profundos bosques o montañas.

Panel informativo del eremitorio. Al fondo eremitas
más modernos... que amablemente nos dejaron hacer fotos

En la Edad Media evolucionó el concepto de ermita y ermitaño, entendiéndose por ermita el santuario dedicado al culto de un santo invocado contra determinados males, como tormentas, pestes, enfermedades, sequía o esterilidad; y se llamaba ermitaño al hombre al servicio de una ermita, en la que vive y para cuyo sustento recoge limosnas en salidas periódicas por los pueblos de la comarca. Poco a poco los anacoretas se fueron reuniendo y formaron cenobios en los que se hacía la vida en común, siendo esto el origen de las órdenes monásticas.

Durante esta época hay un resurgimiento de esta práctica teniendo un gran apogeo debido a que una de las mejores maneras de escapar de la violencia de la vida medieval era el ingreso en un monasterio, verdadero espacio de paz y tranquilidad donde la búsqueda de Dios se convertía en el principal objetivo. Para ello había cuatro maneras de llegar a ser monje: siendo cenobita, eremita, giróvago o sarabaíta.

Desde entonces ha sido posible constatar la existencia de pseudo-eremitas en todas las épocas, y poco a poco el término fue acogiendo ya no sólo a los que buscaban la espiritualidad cristiana en la soledad y el retiro, sino a toda aquella persona solitaria, sin importar la religión que profesase, que rehuye la compañía de los demás, desde criminales ocultándose de la justicia a paranoicos que se aislaban, pasando por asociales que rechazaban vivir con los demás y un largo etcétera.

El eremitismo abarca desde las pequeñas celdas individuales o los oratorios hasta las ermitas rupestres, aunque en ocasiones se llegan a formar verdaderos conjuntos monásticos con su iglesia, su cementerio, múltiples celdas y otros edificios necesarios. Muchas veces y para subsistir, los eremitorios estaban vinculados a algún monasterio y se ubicaban en valles retirados, próximos a cursos de agua tierras cultivables y sobre roquedos que permitan la excavación y garantizaban su perdurabilidad.

Hoy en día, las mejores pruebas de aquellas costumbres las tenemos en los eremitorios rupestres, es decir aquellos recintos excavados en la rocas, que por sus características han llegado a nosotros en mejor o peor estado. El eremitorio al que nos referimos en esta entrada es el eremitorio rupestre de San Vicente.

Éste tiene forma de hipogeo de pequeñas dimensiones que forma parte del importante conjunto rupestre existente en la montaña palentina, al sur de Cantabria, que tuvo su mayor apogeo en los primeros siglos de la Edad Media.

Se encuentra en el camino que conduce de la localidad de Cervera de Pisuerga a la de Vado, cerca de la confluencia de los ríos Pisuerga y Rivera, en un lugar que invita al paseo y recibe el nombre de Vallejera.

Plano de diversas ermitas rupestres, necrópolis, etc.
de la zona en el panel informativo

La puerta de acceso da a oriente y presenta una gran sala rectangular con varias entradas y toscos vanos, a la que se suma una capilla excavada al este, diferenciada del resto por un escalón, que pudo haber estado cerrada mediante un ábside de mampostería hoy desaparecido, quedando únicamente la bóveda.

Eremitorio de San Vicente

Dos de las entradas y el escalón de la capilla


El conjunto eremítico es de reducidas dimensiones, teniendo en la parte más amplia una anchura de siete metros y una altura máxima de tres y medio.

La estancia más amplia

La ermita está rodeada de una necrópolis, fechada entre los siglos VIII y IX, que cuenta con una veintena de tumbas excavadas en la roca, de tipo antropomorfo, de las que pueden verse actualmente una decena.

Necrópolis en la entrada

Cuando llueve se moja...

La ermita y la necrópolis pudieron formar parte de un pequeño complejo monástico que contaría con otros edificios ya inexistentes. Desaparecida esta comunidad monacal, San Vicente pervivió como ermita hasta mediados del siglo XIX, cuando fue abandonada definitivamente.

Desde aquí queremos agredecer a Alpoma de Tecnología Obsoleta que nos descubriese este magnífico lugar.

Ocaso en el eremitorio de San Vicente

Links:
Vida monacal y eremitismo en ArteHistoria.
Eremitismo en Gran Enciclopedia Aragonesa.
Hacia un eremitismo interiorizado en Les Chemins de la profondeur de Marie-Madeleine Davy. Vía.